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Bueno, por petición de InYourFace, escribo esta entrada como anexo a las Lecciones de Economía para Víctimas de la LOGSE. Lo inserto en el apartado de Los mercados: Oferta y demanda, pero si no se tienen unas nociones previas es recomendable leer el artículo de Balances: Activo y pasivo antes que éste.

Cuando la gente habla de “los mercados”, como entes malignos y perniciosos para la economía en general y para la suya, la de su bolsillo en particular, se suelen referir no a todos los mercados, sino a los financieros. Esto se produce por puro desconocimiento, pues los mercados financieros son tan buenos o malos como cualquier otro, pero la mayoría de la gente ni siquiera sabe qué es lo que allí se compra o se vende. Lo que allí se compra o se vende es deuda, financiación; mientras que en los otros mercados, en los que la gente sí entiende lo que pasa, lo que se compra o vende son bienes o servicios.

Punto de vista del emisor de deuda

El deudor ve la deuda como un pasivo. Centrándonos en el pasivo, lo que interesa saber de los mercados financieros es que hay varios tipos de pasivo, que se negocian (compran y venden) de forma distinta.

Cómo ya expliqué, el pasivo es, de manera resumida, lo que una entidad debe a otra (para la entidad deudora, para la acreedora esa misma cantidad es activo). Por tener esa deuda contraída con alguien la deudora tiene que pagar una renta o interés. Eso hace que haya gente interesada en comprar deudas (o pasivo), si las rentas que se ofrecen son suficientemente altas.

Las empresas emiten deuda cuando necesitan financiación (ya sea para hacer frente a pagos, para realizar inversiones o para refinanciar la deuda contraída previamente que vence en ese momento). Para financiarse pueden dejar que la entidad que pone el dinero se convierta en parte de la empresa (ampliando el capital social o los fondos propios) o bien contrayendo compromisos de pago a futuro e intereses (capital ajeno, que más tarde saldrá de la empresa para devolver lo prestado a partir del beneficio obtenido con ese dinero).

Punto de vista del inversor o comprador de deuda

El inversor ve la deuda como un activo. Lo que tiene es dinero y lo que quiere es obtener el máximo beneficio de él. Renuncia a su riqueza presente para tener más en el futuro. Además, si no se invierte el dinero va perdiendo valor poco a poco por el efecto de la inflación, con lo que guardando el dinero no solo no eres más rico, sino que te vuelves más pobre.

Eso hace que el inversor esté dispuesto a asumir un riesgo a cambio de una rentabilidad. El riesgo se presupone que es de que no te paguen, o de que te paguen menos de lo que esperabas (por depreciaciones de las inversiones o por imposibilidad de hacer frente a pagos la entidad deudora). Normalmente, a mayor riesgo de la inversión más rentabilidad se puede obtener (porque al haber menos gente dispuesta a prestar el dinero [oferta] los que lo necesitan tienen que ofrecer más [demanda] para obtenerlo).

Las opciones que tiene el inversor son, básicamente, dos. Renta fija o renta variable.

En la renta fija el activo que compra (él compra activo, aunque para el emisor sea pasivo) tiene una rentabilidad prefijada, un tipo de interés  y unos plazos conocidos de antemano.

En la renta variable el activo no lleva aparejado un compromiso de remuneración, puede dar rentabilidad o no, dependiendo de como se comporte la entidad que soporta esa deuda.

Ambos tipos activos se pueden comprar y vender en cualquier momento, con lo que la rentabilidad final que se extraiga dependerá del precio de compra y del precio de venta, además de los pagos que el inversor haya recibido mientras era poseedor de ese título.

A los productos que se negocian (compran o venden) en un mercado financiero se les da el nombre genérico de títulos. A continuación pasaré a explicar los tipos de títulos más comunes y las diferencias más reseñables entre unos y otros.

Títulos financieros

Antes de nada habría que definir las dos propiedades principales de todos los títulos:

– Valor de un título es la tasación del mismo, el valor ideal por el que se debería comprar o vender. Se puede saber el valor al que se están negociando (comprando y vendiendo) en un momento dado, a ese precio se le llama “precio de mercado”.

– La liquidez de un título es la posibilidad de venderlo/comprarlo en un espacio de tiempo pequeño y por un precio muy similar al valor de mercado. Cuanto más se negocia un título (más volumen de negociación tiene) más líquido es.

Acciones

Las acciones son pasivo de una empresa del tipo “capital propio”, es decir,  el poseedor de una acción pasa a formar parte de los socios de la empresa, le pertenece una parte de la misma. La rentabilidad de las acciones es variable. Mientras el inversor es poseedor de ellas tiene derecho a una parte del beneficio de la empresa, que se reparte entre todos los accionistas, llamada dividendo. Las acciones cotizan en el mercado de valores y son uno de los títulos más populares y negociados.  Su valor, en teoría, depende de la valoración de la empresa que soporta el título. Hay gente que prefiere invertir en acciones para percibir el dividendo, a largo plazo (años), y otros que prefieren comprar barato y vender más alto en intervalos de tiempo más pequeños.

Bonos

Los bonos, de manera muy genérica, son compromisos de pago estipulados en el momento de la emisión y venta por parte de la entidad emisora. Como un crédito que el inversor concede a la entidad que emite el bono. Son, por lo tanto, renta fija. Generalmente se paga un precio por ellos, se reciben unos cupones (pequeños pagos en comparación con el precio del bono, como un interés) y el último pago es por un importe similar al precio de compra. Una vez que se es poseedor de un bono, también de forma general, se puede vender el mismo en mercados secundarios, por un importe a negociar que puede ser diferente del precio de adquisición, en función de los pagos que falten por cobrar y de la rentabilidad de otros productos competidores.

Futuros

Los futuros son un derivado financiero (cuyo valor depende del valor de otra cosa, el subyacente), el más antiguo de todos, que tiene varias finalidades. Consiste en comprometer un pago a cambio de una mercancía en un futuro fijado y a un precio fijado en el momento de compra del futuro. Al emisor del futuro le asegura un pago, con lo que puede quitarse la incertidumbre de saber a cuánto le comprarán la mercancía cuando esté producida y si le saldrá rentable o no producirlo, sirve como seguro frente a pérdidas. Los contratos de futuros tienen dos partes, el vendedor y el comprador de la mercancía. Al comprador le sirve para ganar dinero si el bien que se ha comprometido a comprar aumenta su valor, ya que él pagará menos por él. Al vendedor, por el contrario, le hace ganar dinero si el precio de la mercancía baja, ya que a él le van a pagar por esa mercancía más de lo que vale. También están cotizando y se pueden negociar en cualquier momento después de emitidos, con lo cual no hace falta esperar a que llegue el plazo estipulado para ganar dinero con ellos (o perderlo).

Tienen la particularidad de que son un producto apalancado, ya que para comprar un futuro no hace falta tener todo el dinero que se va a pagar cuando llegue el vencimiento, basta con depositar un porcentaje del mismo para cubrir las eventuales pérdidas. Con esto se consigue que si, por ejemplo, se ha de poseer un 10% del valor actual del producto (lo llamaremos X) para hacerse con el futuro, y el valor del producto se incrementa un 10% antes de que llegue el vencimiento del futuro, el inversor puede venderlo con una ganancia de 0,1*X a otra persona, mientras que él solo se gastó 0,1*X para conseguir el futuro, por lo que su ganancia no ha sido del 10%, sino del 100%, se ha apalancado 10 veces. Las pérdidas se apalancan de igual manera, pero si no puedes hacer frente a las mismas con la cantidad que has depositado, la entidad que custodia tu futuro (un banco) lo vende automáticamente a otra persona (con lo que el primero inversor pierde toda la inversión). Cuando hablamos del vendedor en un futuro sucede lo mismo pero a la inversa, apalancando ganancias cuando el precio del bien baja y apalancando pérdidas si el precio del bien sube.

Otros derivados.

Existen otros tipos de derivados: opciones, warrats, contratos por diferencias… las opciones son tal vez el único que merece la pena explicar. La diferencia conceptual con los futuros es que da a una de las dos partes la posibilidad de obligar a la otra a efectuar la transacción, pero no tiene por qué llegar a realizarse ( por ello esa parte paga una prima). Aquí: http://es.wikipedia.org/wiki/Opci%C3%B3n_financiera lo explican muy bien, así que no me voy a extender mucho más viendo lo que me ha ocupado la explicación de los futuros y lo confuso que empezaba a ser.

Los conceptos claves son apalancamiento (producido como hemos explicado, por causa de tener un producto que está referenciado a otro de valor superior, ya sea mediante posibilidad de adquirirlo o mediante crédito) y las posiciones en corto (para ganar cuando el precio baja), vender al descubierto, que básicamente consiste en  vender una cosa que no se posee para estar obligado a comprarla luego (imaginemos que no tienes una acción, pero te prestan una que no es tuya, tú la vendes, la acción baja, la vuelves a comprar y se la devuelves al que te la prestó, como la vendiste por más de lo que la compraste ganas dinero). La mayoría de los derivados se venden como seguro, aunque se utilicen para especular.


Aquí va, por fin, la última entrega de las Lecciones de Economía para Víctimas de la LOGSE.

Casi todo el mundo tiene la intuición de que el beneficio es la diferencia entre el coste al que una empresa produce sus productos y el precio al que consigue venderlos. Ésto, a grosso modo, es c0rrecto.

Entonces, cuando una empresa no puede producir por debajo de los precios de mercado la empresa incurre en pérdidas ¿Significa ésto que la empresa quiebre? NO. La empresa no quiebra hasta que no puede hacer frente a sus pagos, es decir, hasta que se queda sin caja. Es más, algunas empresas quiebran incluso teniendo beneficios. Para entender ésto mejor explicaré lo que es la caja.

La caja (o tesorería) de una empresa es el dinero líquido del que dispone en un momento dado. La caja aumenta siempre que se COBRA algo. No cuando se vende, sino cuando se cobra. De la misma forma disminuye cuando se PAGA algo, no cuando se compra algo.

No todos los cobros son ventas ni todos los pagos son costes. Cuando se trata de financiar la empresa se incurren en pagos que no son pérdidas y cobros que no son beneficios. Si cobras un préstamo no estás aumentando tu beneficio, ya que ese dinero lo tienes que devolver más adelante. De la misma forma si pagas un préstamo tampoco estás incurriendo en pérdidas, ya que contabas con que ese dinero no era tuyo y no lo habías añadido a tus beneficios. Si el dinero que retiras o ingresas en la caja es de los socios en vez de provenir de una fuente de financiación externa (como un banco), tenemos también pagos en forma de dividendos, disminución de capital, etc y cobros en forma de ampliaciones de capital.

Todas las empresas, a largo plazo,  deben tener beneficios si no quieren quebrar, pues con pérdidas irán reduciendo su caja hasta que no quede nada, aunque en el corto plazo pueden tener pérdidas puntuales que sean compensadas con beneficios futuros y siempre que la empresa tenga una caja suficientemente grande o esté suficientemente bien financiada. Pero con eso no es suficiente, además de tener beneficios debe estar atenta a no quedarse sin caja por los otros motivos antes expuestos, de tal manera que si intuye que no va a poder hacer frente a pagos lo que debe hacer es refinanciarse antes de que sea demasiado tarde, aunque eso reduzca su beneficio (ya que los créditos añaden un coste por el interés). Si no hay posibilidad de refinanciarse la empresa quiebra sin remedio.

Otro problema al que tienen que hacer frente las empresas es a los impuestos que están referidos a beneficios o ventas cuando esas ventas aún no se han cobrado (y en ocasiones no se llegan a cobrar nunca). Si hacen una venta que les van a pagar dentro de un año tienen que pagar IVA por esa venta en el momento que se produce y además tienen un beneficio no cobrado que hace que tengan que pagar el impuesto de sociedades (superior al 20% de ese beneficio) también en el ejercicio actual. Si no tienen dinero en caja para pagar esos impuestos, aunque vayan a cobrar la venta en el futuro, quiebran; aunque hayan tenido beneficios. Si la empresa que hizo la compra quiebra antes de poder pagar, puede hacer que la empresa que vendió tampoco tenga dinero suficiente en caja para hacer frente a los pagos que tiene que afrontar en ese momento, haciéndola quebrar también y entrando en una espiral de destrucción de empresas.

Pues aquí acaba esta historia. Con esta entrada termino el índice de las Lecciones de Economía para Víctimas de la LOGSE y cumplo mi compromiso de hace unos meses. Espero que a alguien le haya valido lo que he escrito para algo y, como siempre, si alguien quiere que añada algo o tiene alguna duda o discrepancia (ya sea sobre este artículo o sobro alguno de los anteriores) puede escribir al respecto y estaré encantado de responderle.


Allá voy con la penúltima entrega de las Lecciones de Economía para Víctimas de la LOGSE.

En esta ocasión quiero explicar lo que es un balance sin liar mucho al personal. Esto es contabilidad, no economía, pero ayuda a entenderla. Un balance es un informe que da idea de cómo se encuentra el patrimonio de una empresa en el momento en que se elabora dicho balance. En el balance se contabiliza (en cuentas) el valor de las cosas o las deudas. En un balance podemos ver dos partes claramente diferenciadas, el activo y el pasivo.

Podemos decir que activo y pasivo son dos caras de la misma moneda. Cada euro que entra o sale a la empresa entra o sale al activo y al pasivo de la misma. Entra o sale en los dos sitios a la vez, porque todas las monedas tienen dos caras, no pueden tener sólo cara o sólo cruz. Por eso la cantidad total de dinero que hay en las cuentas del activo siempre es igual a la que hay en las del pasivo.

 

El activo

En el activo se contabiliza lo que se hace con el dinero, en qué forma se encuentra dentro de la empresa. Puede ser dinero metálico, o bien puede que sea un coche que se ha comprado (que tiene un valor) o puede ser unos terrenos o incluso una patente… cualquier cosa que haya en una empresa y que tenga valor está reflejada en el activo del balance. Las cosas que tienen valor en una empresa deben ser capaces de generar más valor.

El pasivo

En el pasivo se contabiliza la propiedad real del dinero que hay en la empresa. El dinero puede pertenecer a la propia empresa, puede que se lo haya prestado algún banco o puede que pertenezca a otra gente que aún no lo ha reclamado. Los propietarios de ese dinero suelen pedir una rentabilidad a cambio de dejar el dinero en la empresa, por lo que disponer de ese dinero tiene un coste (coste del capital).

 

Movimientos entre cuentas

Tanto el activo como el pasivo se suelen subdividir en varias categorías, casi siempre atendiendo a la liquidez del mismo (velocidad a la que se puede obtener otras cosas a cambio de lo que ya se posee) y a la propiedad. Yo voy a intentar hacer una clasificación fácil de entender.

En el activo podríamos encontrar activo inmovilizado (propiedades, patentes, maquinaria…), activo circulante (repuestos, materia prima, piezas a medio hacer…) y dinero metálico o electrónico (se suele considerar circulante también).

En el pasivo podríamos encontrar pasivo fijo, deudas a largo plazo (cuyo principal todavía no habrá sido devuelto antes de un año); deudas a corto plazo (que hay que liquidar en el año presente) y fondos propios (dinero que no hay que devolver porque es de la empresa, aunque se puede dar a los accionistas, que son los dueños de la empresa; se suele considerar pasivo fijo).

El flujo de dinero entre estos subgrupos es normal. Por ejemplo, si usas 10.000 euros para comprar una furgoneta quitas 10.000 de dinero metálico y añades 10.000 al activo inmovilizado. Sigue habiendo 10.000 euros en el activo que estarán respaldados por 10.000 en el pasivo. Otro ejemplo sería si una deuda que tenías de 10.000 euros con el banco tienes que devolverla justo en un año. Ese día sacas 10.000 euros de deudas a largo plazo y añades 10.000 euros en deudas a corto plazo. Sigue habiendo la misma cantidad de pasivo y estará respaldada por 10.000 euros en el activo.

Para aumentar o disminuir el pasivo o el activo se tienen que dar las dos cosas a la vez. Por ejemplo, si quieres cancelar una deuda de 10.000 euros con un proveedor, sacas 10.000 euros de dinero metálico (activo) y sacas 10.000 euros de deudas a corto plazo, con lo que tu balance se ha reducido en 10.000 euros (activo y pasivo).

 

Amortizaciones y beneficios

Los activos tienden a variar su valor. Se considera que con el tiempo pierden valor porque van envejeciendo y se desgastan. Para contabilizar esta pérdida de valor se incluye un activo que se llama “amortizaciones acumuladas”. Esta cuenta del activo representa la pérdida de valor de los activos de una empresa. Cuando un activo pierde todo el valor que costó en su momento (cuando se compró) se saca del balance y se borra su amortización acumulada. Como era propiedad de la empresa se reducen también los fondos propios en la misma cuantía (para que activo sea igual a pasivo).

Los beneficios de una empresa se añaden a sus fondos propios (están respaldados en el activo por la ganancia de valor de los activos o por la entrada nueva de activo, como dinero o deuda de la que somos acreedores), y las pérdidas se descuentan también de los fondos propios.

Por hoy es todo. En la próxima entrega finalizo con esta saga, y veremos como una empresa con beneficios puede quebrar y una empresa con pérdidas mantenerse a flote.


Después de mis prolongadas vacaciones vuelvo con el octavo capítulo de las Lecciones de Economía para Víctimas de la LOGSE.

Este capítulo va a ser muy diferente de los otros. Tal vez debería haber sido el úlitmo capítulo de todos, pues en él no voy a explicar el funcionamiento de nada, sino que voy a exponer algunas apreciaciones que creo que es bueno hacer antes de analizar los datos de nuestra economía. Antes de empezar quiero  dejar claro que casi todo serán opiniones personales, y algunos de los datos que voy a dar para sostener algunas de mis opiniones son aproximados, pues, como ya he dicho, esto no es un análisis, sino una serie de apreciaciones.

¿Qué cosas hacen que nuestra economía sea diferente de las demás economías desarrolladas?

La respuesta no es sencilla, podrían enumerarse un montón de cosas, pasando por el peso del sector turístico, la destrucción del inmobiliario, el endeudamiento excesivo, la cultura de los subsidios, la inutilidad de los políticos (inutilidad para la sociedad, aunque para algunos particulares sean muy útiles), los nacionalismos, la calidad de la educación, el paro exagerado… pero en vez de fijarme en cualquiera de estos aspectos voy a intentar ser un poco más original, voy a hablar de las dos cosas que creo que nos hacen más diferentes y que menos gente ha tratado.

En primer lugar la falta de fiabilidad de nuestros datos macroeconómicos. Los números que muestran nuestros políticos y las instituciones no son de fiar. ¿Por qué? Por dos motivos: primero, porque la gran cantidad de economía sumergida que hay en nuestro país hace que los datos obtenidos en encuestas o datos fiscales sean un espejo borroso de la realidad. Para justificar esto daré dos datos. La parte del PIB en España que está controlada por instituciones públicas ya es superior al 50%. Según estimaciones tanto de instituciones nacionales como internacionales, en España el PIB sumergido está en torno al 25%. Si asumimos que la parte pública del PIB no puede estar sumergida (no es del todo cierto, pero el porcentaje podríamos decir que es cercano a cero), lo que nos queda es que alrededor de un tercio del PIB privado está sumergido. La tercera parte de la economía española que no es pública es ilegal, escapa a los controles fiscales y no aparece en las estadísticas, ni en las de empleo ni en ninguna otra.

El segundo motivo es porque, aún sabiendo que los datos son erróneos, los políticos los utilizan como ciertos cuando les interesa y, además, los que no son erróneos no son publicados de manera transparente para que todo el mundo pueda acceder a ellos, sino que los ministros tratan esa información como si en vez de ser información pública fuera su información privada, seleccionan lo que quieren mostrar y guardan el resto. Ellos seguramente tengan proyecciones de la realidad corrigiendo los datos de la economía legal para extrapolarla a la economía real (legal más sumergida), pero no los hacen públicos.

Como consecuencia de la primera observación, podemos decir que nuestra extremadamente preocupante tasa de desempleo no es tan preocupante, ya que la parte de economía que está sumergida es más intensiva en mano de obra (pequeños comercios, o empresas, con poca mecanización), con lo que ese 25% de paro y 40% de paro juvenil son mentira. Eso sí, para el estado sí que es una preocupación, pues aunque esa gente no esté en paro tampoco cotiza a la seguridad social ni paga casi ningún impuesto.

Cualquiera que se haya enterado de lo que acabo de escribir arriba pensará que la solución a todos nuestros males sería hacer aflorar toda la economía sumergida a base de inspecciones y sanciones para que apareciera en las estadísticas, tributara, contribuyera a la seguridad social, etc.  Bajo mi punto de vista, no hay nada más lejos de la realidad que eso. Lo que habría que hacer es preguntarse por qué hay tanta economía sumergida en vez de intentar que aflore sin más, ya que si se hiciera con medidas represivas lo que se conseguiría sería destruir esa economía en vez de conseguir que aflorase, y es mejor la economía sumergida que la falta de economía.

Creo que la economía sumergida está relacionadísima en España con la elevada presión fiscal y con las contribuciones sociales excesivas, motivadas a su vez por un peso excesivo del sector público en nuestra economía, lo que hace que haya un montón de gente que no contribuye en nada al bienestar de los demás y que vive de lo que el estado recauda del resto, consiguiendo que más gente deje de pagar al estado (pase a ser economía sumergida) para poder competir con los que ya no están pagando y además presionando aún más a los que sí que contribuyen. Si realmente el 50% de nuestro PIB fuese público haría ya tiempo que habríamos quebrado.

Estas dos características no son exclusivas de España, pasan en más sitios, pero no suelen ser países desarrollados ni con una economía tan grande como la nuestra. Tal vez en estas cosas nos parezcamos bastante a Grecia, Portugal e Italia, cada uno con sus diferencias, pero con bastantes cosas en común. Esperemos no correr la misma suerte que ya han corrido algunos de ellos y ser capaces de hacer frente a nuestros problemas antes de que sea demasiado tarde para que no tengan que venir otros, a quienes importamos bien poco, a resolvérnoslos.

 


Hoy me veo con fuerzas, así que voy a proseguir con las  Lecciones de Economía para Víctimas de la LOGSE.

En este caso no voy a definir lo que es el estado y lo que son los impuestos, ya que creo que todo aquel que tenga suficiente edad como para estar leyendo ésto sabrá a qué nos referimos. Me voy a centrar más en el papel que tiene el estado en la economía y en explicar por qué los estados introducen siempre ineficiencias económicas. Intentaré no entrar muy en profundidad en cada uno de los apartados, porque si no esto podría hacerse eterno. Me centraré más en aquellos aspectos que estén relacionados con la economía y menos con la política.

El papel del estado

Dividiré las atribuciones del estado en dos grandes subgrupos, relativos a cómo gastar el dinero y cómo recaudarlo.

Recaudación del estado

El estado se encarga de gravar actividades económicas con impuestos, de tal manera que introduce ineficiencias en la economía. Para explicar esto de las ineficiencias no me queda más remedio que volver a recurrir a los gráficos de oferta y demanda.

Para un mercado cualquiera sin intervención del estado el gráfico sería así:

Los que no se acuerden de como va esto de los gráficos de los mercados que hagan clic AQUÍ y que le echen un ojo al artículo.

Lo que pasa cuando se introduce un impuesto sobre la actividad de ese mercado es que se incrementa el precio, sin que ganen más los productores, por lo que la situación queda así:

Voy a intentar explicar este gráfico. Se aprecia una diferencia entre lo que cobran los productores y lo que pagan los consumidores. Esa diferencia de dinero va al estado. Se supone que no es dinero perdido, no es una ineficiencia como tal, puesto que luego el estado se tendría que gastar ese dinero otra vez en algo que beneficiara a la población. Lo que sí que es una ineficiencia es que, como se ve en el gráfico, por el efecto de aumento de precio de los compradores algunos no compran en ese mercado porque ya no les interesa o porque no pueden, de la misma manera, por la disminución en el precio de los productores algunos dejan de producir. Ese área coloreada en rojo intenso representa el valor económico destruido por la existencia del impuesto. Toda esa gente sale del mercado y quedan fuera, cosa que no sucedería si no hubiera impuestos. Cuanto más cuantioso sea el impuesto más grande es el área de destrucción de economía (esto es importante que lo entiendan los que dicen que para salir de la crisis en vez de reducir gastos hay que aumentar ingresos). También hay que tener en cuenta que se ha reducido el excedente tanto de los consumidores como de los productores, por lo que el estado debería ser extremadamente prudente al gastar el dinero recaudado y tratar de compensar esa pérdida (cosa que no sucede).

Otra consideración que hay que hacer es que en la recaudación de impuestos de ciertas actividades se intenta causar un coste adicional al productor y al consumidor para que se reflejen los costes sociales que esa actividad tiene y que no repercuten directamente en los que están en el mercado. Por ejemplo, se gravan las gasolinas con impuestos porque la contaminación que producen los que las utilizan la respiramos todos, no solo ellos. Con eso se intenta que ellos paguen (o que lo pague el estado con lo que recauda de ellos) los daños que causan a otra gente que no utiliza gasolina.  El problema de estos impuestos es realmente cuantificar el perjuicio a terceros y garantizar que el dinero recaudado se emplee en compensarles.

Gasto del estado

Ahora voy a abordar la manera en que el estado gasta ese dinero recaudado. Voy a agrupar los gastos por categorías.

  • Seguridad/defensa/justicia. En contra de lo que piensa la gente, este es el principal motivo por el que existen hoy en día los estados. La seguridad es imprescindible para que se de la actividad económica. Se deben garantizar el cumplimiento de las leyes, su correcta legislación y aplicación. Éstas leyes regulan la actividad económica entre otras cosas.
  • Infraestructuras. Cualquier estado gasta dinero en infraestructuras, que benefician la actividad económica. Se le suele llamar inversión, ya que se supone que se gasta parte de lo recaudado, pero que gracias a esas infraestructuras se recauda más en el futuro. Ésto lo tienen que hacer los estados porque poner de acuerdo a todos los que son beneficiados con la construcción de estas infraestructuras para que financiaran sus costes sería casi imposible. El problema que se puede presentar en este apartado es que el estado no se encargue de maximizar el retorno de la inversión, sino que ceda ante presiones de algunos grupos, que son finalmente más beneficiados que otros (se le suele denominar presiones políticas) porque el gobierno piense más en el corto plazo que en el largo.
  • Educación. Es una competencia relativamente nueva de los estados. Se puede considerar que también es una inversión (en formación). Se supone que si formas a la gente, ésta será capaz de producir más en un futuro que si no estuviera formada. Lo ideal desde un punto de vista económico sería que se gestionara la educación de esta manera, pero no es así. Aquí las presiones políticas son mucho mayores que en otras áreas y el dinero se despilfarra sin control alguno de los beneficios que produce ese gasto.
  • Sanidad/Pensiones. También es una competencia relativamente nueva. La sanidad también podría ser considerada como una inversión, ya que la gente sana produce más que la gente enferma, y si la gente muere no producen nada para el resto (aunque en la realidad la parte de inversión se deja de lado casi totalmente y se tenen más en cuenta consideraciones de índole moral/político). La parte de las pensiones no es que sea una inversión del estado, debería ser considerada como una inversión de los trabajadores en el propio estado para que les revierta una vez que se jubilan. El estado debería invertir ese dinero de tal manera que se produjese un beneficio y se repartiese entre los trabajadores. Actualmente eso no se hace así, y la seguridad social está montada como una enorme estafa piramidal, en la que las aportaciones de los nuevos socios se utilizan para pagar a los que ya están dentro (para más información clic AQUÍ, ése es el artículo que me hizo volver a los blogs tras varios años de sequía).
  • Redistribución de la riqueza. Éste concepto es ambiguo, y algunos piensan que los estados no deberían estar para esto, que la riqueza es para el que se la merece. Aquí se pueden englobar los gastos que se producen como subsidios, pensiones, protección social, etc. La única consideración económica que se puede hacer es que con estos gastos se consigue paz social y que la gente esté más contenta, además de intentar que la actividad económica no se vea entorpecida por los improductivos.
De la misma manera que en el apartado de gasto hacíamos la consideración de que se gravaban ciertas actividades para aumentar su coste y que se reflejaran los costes sociales, en el apartado de gasto haremos la consideración inversa. Algunas actividades están incentivadas para premiar el beneficio social que producen a terceros que no están en el mercado y que se benefician de ellas. Ésto se hace con subvenciones. El ejemplo anterior de la gasolina estaba muy claro, intentad buscar uno contrario para las subvenciones y veréis que no es tan fácil. Generalmente el criterio que se utiliza para otorgar subvenciones no tiene nada que ver con lo que debería, las presiones políticas, el amiguismo y los grupos de poder son los que reinan en este campo (obsérvese sindicatos, patronal, políticos, empresas de amigos, grupos mediáticos…).

Consideraciones finales

Antes de terminar el artículo quiero hacer otras dos consideraciones sobre el gasto público.
La primera es que el dinero gestionado por el estado siempre genera menos beneficio económico que si está en manos privadas. El estado es ineficiente por naturaleza, además de la ineficiencia que hemos visto que se introduce en el sistema por la manera en que influyen los impuestos. Cualquier servicio que presta el estado acaba siendo deficitario. Generalmente las empresas púbicas provienen de grandes monopolios creados tras una gran inversión en infraestructuras, que si no hubiera sido llevada a cabo por el estado habría sido casi imposible. En vez de acabar el papel del estado en hacer la inversión el estado se encarga también de la gestión del servicio. Cuando la empresa pública en cuestión pasa a manos privadas el beneficio se multiplica, los números rojos dan paso a los verdes y los recursos se distribuyen de manera más eficiente. Ésto es debido a que el beneficio que genera el dinero del estado no revierte en quien está gestionando ese dinero, con lo que el gestor no se molesta en que el dinero sea bien gestionado.
La segunda consideración es que los funcionarios (no los que trabajan para la empresa pública, sino los que trabajan para el estado) no producen, aportan un servicio auxiliar, su trabajo es necesario para que los que producen sigan produciendo. De la misma manera que un servicio de limpieza en una fábrica no genera nada, pero recibe un dinero por limpiar porque si nadie limpiara no se podría trabajar (ese es el valor que genera), los funcionarios realizan servicios al estado sin generar nada, pero son imprescindibles esos servicios para que la riqueza se genere. El problema es que nadie cuantifica el valor que ellos generan, no como en el caso de la empresa de limpieza, y que en general es muchísimo más pequeño que el salario que reciben por generarlo, lo cual añade otra ineficiencia más al sistema. Además no puede haber en una fábrica más gente barriendo que produciendo.
Pues nada más. Gracias por haber leído el artículo hasta el final y, como siempre, estoy a vuestra disposición para cualquier aclaración/discrepancia/duda/corrección que pueda surgir.

Ahondando un poco más en la naturaleza del dinero, hoy veremos en las Lecciones de Economía para Víctimas de la LOGSE la manera en que se crea el dinero.

Los bancos centrales.

Los bancos centrales son instituciones públicas. Cada moneda (antes cada país) tiene su propio banco central, que se encarga de la política monetaria de la zona donde está implantada la moneda. La política monetaria básicamente incluye dos cosas: la regulación de los tipos de interés y la regulación de la cantidad de dinero en circulación, y las dos cosas están íntimamente relacionadas.

¿Cómo se pone el dinero nuevo en circulación?

Lo primero que nos imaginamos es que el banco central, si decide que tiene que haber menos dinero en circulación pues coge dinero que haya por ahí y lo quema, y si decide que tiene que haber más pues imprime billetes y los reparte.

Ésto de ninguna manera es así. El problema de hacer eso sería que el dinero que quemase pertenecería a alguien, al cual empobrecería injustamente, y que el dinero que repartiera se lo tendría que dar a alguien, al cual enriquecería injustamente. ¿Qué es lo que hace entonces para regular la masa de dinero en circulación si no puede sacar o meter dinero al sistema directamente? Pues introducirlo o sacarlo en forma de deuda, de crédito con los otros bancos. Cuando quiere introducir dinero en el sistema ofrece crédito a los bancos, de esa manera ellos pueden adquirir dinero líquido y prestarlo a las demás partes del sistema (posteriormente lo tendrán que devolver más los intereses, con lo que no se está regalando dinero a nadie). Si quieren retirar dinero del sistema simplemente dejan de dar crédito y los bancos van pagándole al banco central la parte del crédito que tienen que amortizar según vayan venciendo los plazos con lo que a ellos les van pagando sus deudores, así el dinero sale del sistema.

¿Cómo influye en esto el tipo de interés? Pues bien sencillo, cuando el banco central quiere introducir dinero en el sistema, los bancos no están obligados a aceptar la deuda por que sí, así que el banco central baja los tipos de interés que les exige a los otros bancos para que ellos puedan sacar más beneficio prestando ese dinero. De esta manera a los bancos les interesa pedir esos créditos para hacer negocio, los piden y entra dinero al sistema. Si, por el contrario, se quiere reducir la masa monetaria se suben los tipos y así todo el mundo se ve menos incentivado a endeudarse.

Un poco más sobre bancos.

Como ya dijimos en lecciones anteriores, el principal negocio de los bancos es prestar dinero. Ellos consiguen el dinero a un tipo de interés (ya sea del banco central, de clientes depositarios o de otros bancos) y lo prestan a otro tipo de interés un poco mayor para cubrir sus costes y tener su beneficio. Los bancos no pueden tener pérdidas más que en momentos muy puntuales y cortos. Si tienen pérdidas acaban quebrando, como cualquier otra parte del sistema, pero si quiebran los bancos arrastran a muchos más que si quiebra cualquier otra parte del sistema, por eso se tiende a protegerlos más. Si los bancos no pagan lo que deben a los otros bancos, al banco central o a sus clientes, los hacen quebrar también. Por eso es tan raro ver a un banco quebrar. Ése es el motivo también de que no se puedan perdonar las deudas de los insolventes, que si alguien no pague se le embargue la casa o de que el banco no te dé un crédito si no está bastante convencido de que se lo vas a poder devolver.

Alguien podría pensar: “Si el banco central puede seguir prestando dinero indefinidamente, creándolo de la nada ¿ por qué no lo hace?, así no quiebra nadie, así se acaba la pobreza, si no le pagan a él pues concede otro crédito y listo”.
Los bancos centrales se han creado para evitar que esto pase (ya que supondría la quiebra total del sistema), como veremos en el siguiente punto.

¿Para qué tiene que controlar un banco central la cantidad de dinero que hay en circulación?

Como ya hemos dicho antes, los bancos centrales se encargan de crear el dinero en forma de crédito. Como vimos en otras lecciones, en los mercados rige siempre la ley de la oferta y la demanda, el dinero es un producto más y tiene sus propios mercados. Si hay mucho dinero en circulación la gente le da poco valor , y si hay poco dinero en circulación la gente le da más valor. Esto influye decisivamente en la inflación, en el precio de las cosas. Si la gente cree que el dinero vale  poco pedirán más dinero por sus cosas (los precios subirán) y si la gente cree que el dinero vale mucho pedirán menos dinero por sus mercancías (los precios bajarán). Los bancos centrales son los encargados de que el precio de las cosas no se dispare, de que el dinero siga teniendo valor. La única manera en que eso se puede hacer es controlando la cantidad de dinero total en circulación. Por eso no pueden dar créditos indefinidamente, perdonar las deudas, etc, ect, porque si hicieran eso se provocaría una hiperinflación y el dinero dejaría de tener valor

Estos niños están jugando con billetes de marcos alemanes entre la primera y la segunda guerra mundial. Allí se dio el fenómeno de la hiperinflación y fue una de las principales causas de la segunda guerra mundial, por eso se controla tanto que no vuelva a repetirse. La gente encendía las chimeneas con billetes, ya que valían menos que la madera, y tenían que ir a recoger su sueldo con carretillos.


Voy a añadir un anexo a mis Lecciones de Economía para Víctimas de la LOGSE.

Este anexo lo añado gracias a y a la cuestión que me planteó en su la última lección: Los mercados: Oferta y demanda.

Básicamente lo que quería decir es que la economía clásica no puede explicar el marcado de trabajo como un mercado más; ya que, según él, no cumplía la ley de oferta y demanda.

El fallo en la teoría que él expone está en considerar que siempre nos movemos por las mismas curvas, pero no, las curvas pueden variar con el tiempo y según la situación, como ya puse en el artículo, eso sí, manteniendo siempre la ley de la oferta y la demanda (el signo de la pendiente de cada curva).

Explicación

A continuación explicaré como funciona el mercado del trabajo con más detalle, aunque el justo para explicar la cuestión que se me planteaba, no voy a entrar mucho más a fondo porque no hace falta para seguir con las lecciones.

Partiremos de un mercado normal, cuyas curvas podrían ser estas:

Nótese que el eje vertical no representa salarios tal cual, sino remuneración, que sería la cantidad de dinero que está dispuesta a pagarte la empresa del que tú estás generando con tu trabajo (las empresas querrían contratar a toda la población si fuera gratis, y ninguna te va a pagar el 100% de lo que generes, pues si te da trabajo es para ganar algo). En el eje horizontal también estaría la población activa que está trabajando en porcentaje con respecto a la población activa total. Por cero dinero no trabaja nadie y por el 100% de lo que generas trabajaría casi todo el mundo (aunque algunos no estarían contentos ni con eso, ya que no son conscientes de lo que vale su trabajo realmente). Obviamente el dibujo no está bien escalado, pero creo que se entiende.

En una situación de crisis, como la que se planteaba, supondremos que primero reacciona la demanda de trabajo (las empresas, ya que algunas quiebran y otras tienen que despedir para no quebrar, con lo que su curva se desplaza hacia la izquierda:

El punto de equilibrio se desplazaría hacia abajo y a la izquierda, menor remuneración y más paro. Pero a la vez también se va desplazando la curva de oferta (los trabajadores) porque, como decía  necesitan más el dinero y más gente de la familia está dispuesta a trabajar (aumenta la oferta), con lo que antes de que se alcance ningún equilibrio nuevo tendríamos estas otras curvas:

Estos dos movimientos se van dando progresivamente hasta que se estabilizan. Como se ve, en una crisis la mano de obra empleada es menor, hay más paro, y las remuneraciones son menores.

En cuanto se alcance este punto más crítico, lo que pasará será que las empresas ya no tendrán pérdidas, empiecen a generar beneficio (en conjunto), con lo que querrán crecer, o si no quieren crecer se formarán empresas nuevas que contraten gente nueva y ocupen su espacio, con lo que se moverá otra vez la curva de demanda de empleo.

Cuando esto se de, paralelamente se estará moviendo también la curva de los trabajadores, según se vaya recuperando la economía se irá tendiendo a volver al punto de las curvas azules, llegando incluso a superar esa situación y alcanzando un nuevo punto de equilibrio:

Como se ve, la remuneración mejora en esta etapa y la población empleada vuelve a subir. Cuando el punto de equilibrio esté lo más arriba y a la derecha posible estaremos en el boom económico, a partir de ahí volverá a repetirse el ciclo, empezando una nueva crisis  todo será igual que como hemos descrito.

Como podemos ver, en ningún momento las curvas han cambiado el signo de su pendiente, la de empleadores siempre desciende y la de empleados siempre asciende, con lo cual la teoría de los mercados y las leyes de oferta y demanda funcionan perfectamente.

Consideraciones

Ahora (en junio de 2011) estamos en el punto en el que las curvas han situado el punto de equilibrio más a la izquierda, prácticamente no puede aumentar el paro, pero no estamos en el peor momento de la crisis, ya que los salarios casi no han bajado. Las rigideces del mercado impiden en España que los sueldos bajen, teniendo que alcanzarse eso mediante el despido de los antiguos empleados que cobraban mucho y la contratación de los nuevos que cobran menos. Mientras más lento sea ese proceso más se tardará en alcanzar el punto crítico en el que la situación se de la vuelta y comience la recuperación. Las rigideces hay que ponerlas cuando la tendencia económica es positiva para alargar lo máximo posible en el tiempo esa situación, mientras que en las crisis lo que hay que hacer es tener mucha flexibilidad para que las curvas se adapten más rápidamente y la crisis dure menos. Eso es algo que los sindicatos no están dispuestos a aceptar aquí (apreciación personal).

Gracias por leer el artículo completo y un saludo a todos. Por cierto, los dibujitos del paint los he hecho yo, perdonad si no están suficientemente claros, pero es lo que hay.