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Leyendo el otro día los comentarios de una entrada de cierto blog, se me ocurrió lo que ahora voy a proponer (aunque seguramente no sea al primero al que se le ocurre.

Estupidez: “Una persona estúpida es aquella que causa pérdidas a otra persona o grupo de personas sin obtener ninguna ganancia para sí mismo e incluso incurriendo en pérdidas.” (copiado textual del blog antes referido, en el que se citaba a Carlo M. Cipolla).

Inteligencia: Una persona inteligente sería aquella que genera beneficios para sí misma, independientemente del beneficio o perjuicio causado a los demás.

Maldad: Una persona mala sería aquella que con tal de obtener obtener beneficios para él, causara a los demás pérdidas. O bien que fuera capaz de asumir pérdidas propias con tal de que las pérdidas de los demás fueran mayores.

Bondad: Una persona buena, por el contrario, trataría de obtener beneficios sin causar pérdidas a los demás. Y también estaría dispuesto a asumir pérdidas si eso supusiera  beneficio para los otros.

MALO/BUENO

Combinando estos conceptos podríamos tener:

Estúpidos malos: Causantes de pérdidas en los demás asumiendo pérdidas propias.

Estúpidos buenos: Causantes de beneficios en los demás a costa de pérdidas propias.

Inteligentes malos: Generadores de pérdidas ajenas y de beneficios propios.

Inteligentes buenos: Generadores de beneficios para los demás y para ellos mismo.

Si intentáramos maximizar el beneficio común, podríamos observar como los únicos que sobran los los estúpidos malos. Los estúpidos buenos que habría que conservar serían los que generan para los demás más beneficio que sus propias pérdidas. Los inteligentes malos que interesan son los que causan menos pérdidas a los demás que el beneficio que generan para sí mismos. Los inteligentes buenos serían beneficiosos en cualquier caso.

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Aquí va, por fin, la última entrega de las Lecciones de Economía para Víctimas de la LOGSE.

Casi todo el mundo tiene la intuición de que el beneficio es la diferencia entre el coste al que una empresa produce sus productos y el precio al que consigue venderlos. Ésto, a grosso modo, es c0rrecto.

Entonces, cuando una empresa no puede producir por debajo de los precios de mercado la empresa incurre en pérdidas ¿Significa ésto que la empresa quiebre? NO. La empresa no quiebra hasta que no puede hacer frente a sus pagos, es decir, hasta que se queda sin caja. Es más, algunas empresas quiebran incluso teniendo beneficios. Para entender ésto mejor explicaré lo que es la caja.

La caja (o tesorería) de una empresa es el dinero líquido del que dispone en un momento dado. La caja aumenta siempre que se COBRA algo. No cuando se vende, sino cuando se cobra. De la misma forma disminuye cuando se PAGA algo, no cuando se compra algo.

No todos los cobros son ventas ni todos los pagos son costes. Cuando se trata de financiar la empresa se incurren en pagos que no son pérdidas y cobros que no son beneficios. Si cobras un préstamo no estás aumentando tu beneficio, ya que ese dinero lo tienes que devolver más adelante. De la misma forma si pagas un préstamo tampoco estás incurriendo en pérdidas, ya que contabas con que ese dinero no era tuyo y no lo habías añadido a tus beneficios. Si el dinero que retiras o ingresas en la caja es de los socios en vez de provenir de una fuente de financiación externa (como un banco), tenemos también pagos en forma de dividendos, disminución de capital, etc y cobros en forma de ampliaciones de capital.

Todas las empresas, a largo plazo,  deben tener beneficios si no quieren quebrar, pues con pérdidas irán reduciendo su caja hasta que no quede nada, aunque en el corto plazo pueden tener pérdidas puntuales que sean compensadas con beneficios futuros y siempre que la empresa tenga una caja suficientemente grande o esté suficientemente bien financiada. Pero con eso no es suficiente, además de tener beneficios debe estar atenta a no quedarse sin caja por los otros motivos antes expuestos, de tal manera que si intuye que no va a poder hacer frente a pagos lo que debe hacer es refinanciarse antes de que sea demasiado tarde, aunque eso reduzca su beneficio (ya que los créditos añaden un coste por el interés). Si no hay posibilidad de refinanciarse la empresa quiebra sin remedio.

Otro problema al que tienen que hacer frente las empresas es a los impuestos que están referidos a beneficios o ventas cuando esas ventas aún no se han cobrado (y en ocasiones no se llegan a cobrar nunca). Si hacen una venta que les van a pagar dentro de un año tienen que pagar IVA por esa venta en el momento que se produce y además tienen un beneficio no cobrado que hace que tengan que pagar el impuesto de sociedades (superior al 20% de ese beneficio) también en el ejercicio actual. Si no tienen dinero en caja para pagar esos impuestos, aunque vayan a cobrar la venta en el futuro, quiebran; aunque hayan tenido beneficios. Si la empresa que hizo la compra quiebra antes de poder pagar, puede hacer que la empresa que vendió tampoco tenga dinero suficiente en caja para hacer frente a los pagos que tiene que afrontar en ese momento, haciéndola quebrar también y entrando en una espiral de destrucción de empresas.

Pues aquí acaba esta historia. Con esta entrada termino el índice de las Lecciones de Economía para Víctimas de la LOGSE y cumplo mi compromiso de hace unos meses. Espero que a alguien le haya valido lo que he escrito para algo y, como siempre, si alguien quiere que añada algo o tiene alguna duda o discrepancia (ya sea sobre este artículo o sobro alguno de los anteriores) puede escribir al respecto y estaré encantado de responderle.