La juerga general del 14-N

Publicado: 14 noviembre, 2012 en Política
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Estimados lectores, vengo aquí, no con ánimo de juzgar la huelga general, sino con ánimo de que la juzguen ustedes.

Para ello, voy a exponer un caso muy concreto del que he sido testigo:

La web www.finofilipino.com es un blog cuyos contenidos son principalmente humorísticos. Habitualmente sigo el blog porque me parece que los vídeos, imágenes y demás están bastante bien seleccionados y tienen bastante gracia. Admiro al tipo que lo administra, su fundador, el Sr Fino.

El Sr Fino suele expresar su opinión política bastante frecuentemente, una opinión izquierdista y sin complejos, y suele hacerlo continuando con el tono de humor, pero no es ironía, es de izquierdas y convencido. En las útimas horas o día ha estado promocionando, a través del humor o de sus comentarios, que a veces tienen menos tono humorístico, la casi obligación de secundar la huelga, porque es una acción que encaja perfectamente con sus principios y su ideología.

Mi sorpresa vino cuando, al ser preguntado en los comentarios si él iba a hacer huelga en su blog, él dijo que no. Que no podía. Los motivos que aduce son los que podría poner cualquier empresario. Que tiene que cumplir contratos con las empresas anunciantes, que no es un asalariado… en resumidas cuentas, que perdería pasta. Al fin y al cabo, él es un empresario (cosa de la que tal vez se ha dado cuenta hoy). Ese es uno de los motivos por los que lo admiro, el otro es por ser un buen blogger.

La cosa es que, lejos de dar marcha atrás y de comprender a aquellos que no ejercen el derecho a huelga porque no les da la gana y principalmente porque no quieren hacer el juego a los que la convocan, carga contra ellos.

¿Les parece a ustedes coherente la postura del Sr Fino? ¿Creen que el hecho de ser empresario le da legitimidad para eximirle de la responsabilidad de una huelga si realmente se considera un revolucionario y cree como tal que cualquier asalariado debe secundarla? ¿Consideran ustedes que la postura del Sr Fino es coherente con sus principios? ¿Los revolucionarios tienen que ir a la huelga aunque les cueste dinero? ¿Puede un empresario ser revolucionario? ¿Irían los empleados a la huelga si supieran los costes que acarrean para sus empresas (con el peligro a la continuidad de la empresa y de su empleo que eso supone) de la misma manera que ahora el Sr Fino ha sido consciente de los costes que acarrearía su dejación de funciones en el blog?

EDITADO el 14-N: Aclaro que el Sr Fino, en un acto de coherencia personal, ha decidido finalmente retirar toda la publicidad de su blog en el día de hoy, con lo que no trabaja, sino que regala sus post a sus lectores. A partir de ahora también lo admiraré por tener coherencia con sus principios, aunque sean muy diferentes a los míos.


 

 

Hemos perdido todos, menos ellos:

 

Los políticos

¿Qué es economía?

Publicado: 11 octubre, 2012 en Economía, Reflexiones
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Cuando hablamos de economía a la gran mayoría de la gente le viene una palabra a la cabeza: DINERO.

Pero, aunque tenga algo que ver, la economía no trata sobre el estudio del dinero. Si se mira en wikipedia, se observa que hasta la tercera acepción no se menciona ninguna palabra que tenga que ver con dinero (la palabra concreta es ingresos).

La economía, más que sobre dinero, trata sobre recursos. Sobre esfuerzos. El dinero sólo es una forma de valorar esos recursos o esfuerzo en un momento concreto en el tiempo (como ya expliqué en este artículo). Todo ser humano tiene unas necesidades, que suple de la mejor manera posible. Hay necesidades básicas, sin las cuales no podríamos vivir, como son respirar, comer, beber, dormir, mantener la temperatura corporal (ya sea con ropa, energía o con vivienda)… También hay otras necesidades no básicas pero igualmente importantes, como la afectividad, el divertimento, la socialización… Algunos de los recursos que se necesitan para cubrirlas son tan abundantes que quedan incluso fuera del estudio de la economía (de momento), como por ejemplo respirar. Es gratis y eso no va a cambiar en el corto plazo. Otros recursos, sin embargo, aun siendo igual de imprescindibles (la comida) requieren un esfuerzo suficiente por parte de los hombres para poder conseguirlos que entran directamente en el estudio de la economía. Así a unas cosas se les asigna un determinado valor y a otras cosas otro muy distinto.

El valor de las cosas tiene que ver con dos factores. La disponibilidad de de los recursos necesarios para satisfacer las necesidades y la importancia que dan los individuos a esas mismas necesidades. Ambas cosas se pueden valorar en términos de esfuerzo y ambas cosas es lo que al final determinan la oferta, por un lado, y la demanda por otro. Por estas causas se llega a situaciones aparentemente tan paradójicas para un extraño a nuestra civilización como que un kilo de esmeraldas (una piedrecita que a priori no vale para cubrir ninguna necesidad, pero que requiere mucho esfuerzo obtenerla) sea mucho más caro que un kilo de grano o de algodón (cuya utilidad es en principio más obvia pero cuya obtención requiere menos esfuerzo). También hay otro factor clave, y es el que hace que unas cosas no valgan directamente para cubrir una necesidad pero indirectamente hace que sea más fácil cubrirla (como por ejemplo las herramientas nos sirven para hacer más efectivos los procesos). El valor de esas últimas cosas se estima en función del esfuerzo que son capaces de ahorrar a los hombres para cubrir otras necesidades más directas.

Y todo esto que estoy explicando aplicado a las cosas materiales, es perfectamente aplicable también para valorar servicios, que son directamente esfuerzos concretos que alguien hace con el objetivo de cubrir una necesidad sin que tenga que haber consumo de bienes materiales por el camino.

Por lo tanto, y para ir concluyendo, la economía no trata sobre el dinero, trata sobre las necesidades y los esfuerzos. El objetivo final de las personas que se dedican a estudiar la economía no es hacer que todos seamos más ricos, sino que  todas nuestras necesidades estén cubiertas con el menor esfuerzo posible por nuestra parte; y de una manera justa, consiguiendo que los que más esfuerzo realizan o ahorran a los demás obtengan más satisfacción.


Acabo de ver por la tele la cantidad de gente congregada para decir, en definitiva, que el actual sistema político no les representa.

Además de esta reivindicación se hacen muchas otras, unas cuantas de carácter apolítico y otras no. Esas otras manifestaciones sólo hacen perder fuerza al movimiento principal. Algunas tendrán su lógica, otras no, pero al final hacen que los desacuerdos acaben con los acuerdos.

Y como se trata de acordar, creo que deberíamos crear un movimiento de mínimos que lo único que pretendiera fueran estas cosas en las que al menos el 98% de la población estamos de acuerdo (todos menos los políticos). Unas reivindicaciones que son auténticamente apolíticas, independientes de la inclinación de cada uno, y que sólo tienen que ver con la forma de organizar la política, no con las ideas que luego se deriven de ella.

Mi propuesta es:

-Listas abiertas en todas las elecciones.

-Dejar escaños vacíos según el porcentaje de voto en blanco (no confundir con abstención).

-Separación real del poder judicial y elecciones populares para ser jueces, que el poder judicial esté en manos de la gente, no de los partidos.

-Eliminación de todas las cámaras autonómicas y reconfiguración del senado para que sea una única cámara territorial con capacidad para proponer y vetar leyes igual que el parlamento nacional y capacidad para elegir a los presidentes de las comunidades autónomas (los senadores de cada región elegir al suyo) eliminando por el camino todas las cosas multiplicadas por 17 innecesariamente (delegaciones del gobierno y diputaciones incluidas), y si a alguna comunidad autónoma no le gusta, que se vaya dando de baja.


Escribo esta entrada después de mucho tiempo de ausencia, tras mi retorno del extranjero y el periodo vacacional. Cuando volví a España podía mirar a nuestro país como si yo mismo no fuera español, aunque esa perspectiva me duró poco, ya que no tardé en involucrarme emocionalmente en lo que aquí se está viviendo, además de verme afectado igual que el resto de españoles por la situación que aquí se vive.

Me di cuenta de que, mientras desde fuera se ve a nuestro país como un foco de incertidumbre, a punto de ser rescatado (con todo lo que eso involucra, ya que ser rescatado significa no ser capaces de hacer frente a nuestros pagos con el extranjero como país), y desde dentro lo que percibía es que lo único que importaba era ganar una Eurocopa de mierda y salir a la calle para celebrarlo bebiendo cualquier bazofia que tuviera algún grado de alcohol. Vi más banderas de España en las calles que en toda mi vida. Parecía que cuando más avergonzados tendríamos que sentirnos de ser Españoles, de ser insolventes, más orgullosos estábamos. Eso sí, todo el mundo quejándose de los otros. Ya sea de los mercados, de los políticos, de los banqueros, de los funcionarios, de los que ganan mucho dinero… de todo menos de nosotros mismos.

La realidad es que el cáncer de España somos  nosotros mismos. Somos ladrones. Aguantamos y amparamos a los ladrones porque nos sentimos identificados con ellos. La gente copia en los exámenes, se droga, se emborracha, roba, se esfuerza por no trabajar; y la gente somos todos. No nos ponemos en contra del que roba, nos ponemos en contra del que tiene dinero, porque vemos que nosotros seremos incapaces de tenerlo jamás. No pedimos la oportunidad de dejarnos intentarlo, de esforzarnos por conseguirlo honradamente aportando a la sociedad, pedimos que se les niegue a quien ya lo consiguió, independientemente de cómo lo hiciera. No somos violentos, pero no porque estemos convencidos de que la violencia es mala, sino porque sabemos que egoístamente no nos beneficia jugarnos el pellejo, cuando la violencia es ejercida impunemente (huelgas, acontecimientos deportivos…) no tenemos ningún problema en ejercerla. Nadie denuncia los comportamientos que cree que pueden ser deshonestos si cree que esa denuncia puede perjudicarle lo más mínimo, y nadie hace nada para que no se perjudique al que denuncia con razón estos comportamientos. Nadie pretende que no se robe; pretende que no se le robe a él.

Los alemanes no quieren prestarnos el dinero. Normal. Yo tampoco nos lo prestaría si el dinero fuera mío. No tienen por qué aguantar nuestra idiosincrasia y nuestras estúpidas costumbres que nos han llevado a la situación en la que estamos. No tienen por qué pagar a la gente que nosotros permitimos que vivan del presupuesto público sin aportar nada a la sociedad.  Además ven que, incluso en la situación patética que nos encontramos, seguimos viviendo mejor que ellos, y casi nadie se priva de nada. Seguimos con nuestras fiestas, nuestras tapas y nuestras cañas, nuestros toros y nuestras playas, diciendo que somos pobres y que nos ayuden, poniendo la mano como si fuéramos mendigos, y gastándonos irresponsablemente lo poco que nos queda o que nos dan. Sin intención de renunciar a nada, porque son “nuestros derechos”.

Seguimos con nuestras disputas estúpidas, a causa de estupideces irrelevantes en los tiempos que corren, y aplaudiendo con las orejas a los que están por encima de nosotros y nos dan la razón en estas estupideces, sin darnos cuenta que esos mismos son los que nos siguen llevando por donde a ellos les interesa. Esos mismos son los que no aportan absolutamente nada positivo a la sociedad y se llevan cada mes lo que otros sí que han aportado, sin importarles ya si esas personas que sí que están aportando serán capaces de sostenerse ellos mismos antes de tener que sostenerlos a ellos. Seguimos barriendo cada uno para nuestra casa, barrio, pueblo, cuidad o comunidad autónoma sin importarnos la mierda que les pueda caer encima a los demás por causa de nuestras acciones, remando cada trozo del país en direcciones opuestas y manteniendo a todos los timoneles que hacen que el país no avance hacia ningún sitio.

Lo que he podido observar de los españoles que van al extranjero es que somos realmente odiosos. Si los que vinieran a España hicieran aquí lo mismo que hacemos nosotros fuera los sacaríamos a patadas. El español no se esfuerza absolutamente nada por adaptarse al sitio donde va. No se mezcla con la población autóctona a no ser que no pueda evitarlo. No aprende el idioma local. Si hay más españoles no quiere saber nada de los demás. Se ríe de todo aquel que no es capaz de comunicarse con él y lo trata como si fuera idiota, sin además darse cuenta de que también es él quien no es capaz de comunicarse con los otros.

El español se ha convertido en un ser mediocre. Lo que se nos ha enseñado desde que somos pequeños es que tenemos que ser mediocres. Al que destaca por arriba o por abajo se le machaca, desde que somos pequeños en las clases del colegio, el empollón o el tonto recibe las burlas de sus compañeros. Al único que se respeta es al mediocre. No se premia el esfuerzo, en lugar de eso se fomenta la envidia y se educa para no ser objeto de ella. Cuando crecemos seguimos igual, intentando no ser pobres pero tampoco esforzándonos para ser ricos. Los programas de la tele son mediocres y triunfan porque nosotros lo somos. No hace falta ni fomentar la ignorancia, nace sola de nuestra mediocridad. Nuestros políticos son mediocres porque nosotros elegimos a gente mediocre. Porque, nos guste o no nos guste, nos representan mejor de lo que nos gustaría. Parece que la única excepción a esta regla es el deporte, en el único sitio en el que es aplaudida la excelencia y se permite que el que destaque sea respetado, creando la falsa ilusión de que todos estamos con ellos y todos somos igual de excelentes porque ellos ganen.

Tristeza. Eso es lo que siento por la España que me ha tocado vivir y que casi seguro me tocará abandonar.

España intervenida

Publicado: 11 julio, 2012 en Economía, Política
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Acabo de leer esto en el periódico, lo que viene a confirmar que estamos intervenidos.

Hace unos años intentaron hacer lo mismo, concretamente en mayo de 2010. No fue tan drástico y los recortes que aprobaron por aquel entonces le parecieron disparatados al electorado del PSOE, hicieron que el gobierno de ZP perdiera el apoyo que le quedaba y fuese derrotado las elecciones de forma estrepitosa.

Los recortes aprobados ahora son más drásticos y además recortan sobre terreno recortado. Y ahora no nos parece tan mal. No nos parece tan mal porque mucha gente ha comprendido que si no se hacen nos vamos al garete, que si no pagamos no nos pagan. Pero aún así, ¿qué gobierno estaría dispuesto a adoptar unas medidas que sabe que hicieron perder las elecciones al anterior y lo llevaron a una derrota vergonzosa? Ninguno. Por eso le han obligado. La otra alternativa era dejar quebrar a todos los bancos españoles de golpe, así que el gobierno ha tragado. Como no podía ser de otra manera.

¿El recorte está bien, mal o regular? prefiero no entrar a valorarlo en esos términos. Digamos que si  las uñas de tu mano miden metro y medio de largo y además tienes un dedo gangrenado, lo mejor es amputar el dedo y cortar las uñas. Si amputas la mano entera consigues sobrevivir de momento y arreglas los problemas que tenías, pero luego tienes que sobrevivir a las infecciones que te pueden entrar y además tienes que vivir sin una mano el resto de tu vida. Dejémoslo en triste. Triste por no haber sabido evitarlo con todo el tiempo que hemos tenido.


Dedico este vídeo a todos aquellos (cada vez menos, debido a que Bolonia va acabando con nuestra titulación) que aún siguen en el pozo. Como le dijeron a Mario Conde “tranquilo que de aquí se sale”.